por Ricardo Laguna de La Maza
Fue en un viaje al sur. Mi madre me regaló un cuadernito azul. Me recomendó escribir en él las peripecias de nuestras vacaciones en el Salto del Laja. No sé cuanto anoté en él. Ese austral azul no llegó de vuelta a Santiago, pero en mi memo
ria si quedaron grabados: un espectacular gol de chilena de la Unión a la U y el incesante ruido del agua golpeando y horadando las piedras bajo la cascada. Con el tiempo eso, lo de escribir, me sirvió para obtener triunfos colegiales. En esos primeros esbozos, juzgaba que todo lo que escribía excelso y que poseía un talento único. En esa soberbia insulsa me extravié…
Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura
ché la diritta via era smarrita.
Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura
ché la diritta via era smarrita.
«A la mitad del camino de nuestra vida / me encontré en una selva oscura, / porque había perdido la buena senda…
Y esa selva era tan oscura, que no me quedó otra que transformarme en un chico gótico, creyéndome la encarnación de Ian Curtis y elucubrando sufridos textos existencialistas. Mamotretos melancólicos de escaso vuelo narrativo. Caí en la autoflagelación y mi descenso al infierno alquímico continuó. Casi 5 años duró mi estadía en el círculo de los “literatos confundidos”. Recién cuando el reloj universal mostraba el año 2005 rectifique mi camino ¡Bendita piedra filosofal! Desde esa fecha a la actualidad, mi relación con la literatura no se basa en apretar el cilicio o darme de latigazos, ni, mucho menos, observar mi rostro de narciso post-moderno hundirse en la pileta de la egolatría y la soberbia.
Hoy me declaro un literato libre que escribe a su soberana gana, con un ritmo personal y que espera, al final del día, tan solo una bolsita de sal que recompense el trabajo bien hecho. Tan sólo eso. Escribir y disfrutar mis textos. Adiós infierno de Vidrio. He de partir, un barco espera. Otro naufragio en mi horizonte ¡Que importa!. Bien me lo susurró Leopardi mientras miraba la luna…
Cosí tra questa
Inmensità s’annega il pensier mio:
E ´l naufragar m’è dolce in questo mare.
“Así entre esta inmensidad se hunde mi pensamiento. Y el naufragar me es dulce en este mar”…
Muchas Gracias



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